viernes, 15 de agosto de 2014

Una batalla consigo misma

Aunque quisiera hacer de este blog un diario no encuentro cada día cosas que me hagan reflexionar y sean de interés general. Ayer tarde en un grupo del facebook alguien preguntó ¿Se puede tener amistad con su ex? Supongo que en clara alusión al ex de su pareja, esta persona despareció, no volvió a intervenir, pero dejó tras de si un debate encarnizado y aunque la pregunta fue clara el debate no se centró en su ex, fue a parar directamente a mi ex, desde el inicio una de las participantes arremetió sin piedad contra los ex, al parecer por malas experiencias, que por otra parte no me resultaron nada extrañas teniendo en cuenta el carácter, la saña, el rencor y todos los sentimientos negativos existentes anidados en el interior de una sola persona.

La forma de encarar los avatares de la vida por lo general ponen de manifiesto lo mejor y lo peor que hay en cada individuo y el modo en que nos comunicamos en las redes sociales nuestra educación, más allá de todo esto mi principal reflexión es ¿por qué pedimos al mundo tolerancia si no somos tolerantes? No es posible enjuiciar a las personas por el simple motivo de no coincidir con nuestras opiniones, sean de la índole que sean, políticas, religiosas, culturales, sexuales, el mundo es tan diverso como personas los habitamos, cada uno de nosotros es un individuo único e irrepetible, la sociedad pone unas normas que debemos acatar y respetar y precisamente ante las normas injustas de la sociedad los que tenemos cualidades o gustos afines formamos grupos e intentamos conseguir la aprobación y el respeto de todos.

Seamos consecuentes con lo que pedimos a los otros y pongámoslo en práctica nosotros mismos y sobre todo, respetemos las individualidades, no nos lancemos a un pelea con nuestro entorno para defender una postura fruto de nuestras carencias, de experiencias individuales que cada uno enfrenta con las armas psicológicas que tiene a su alcance. En la capacidad de conocernos, respetarnos y asumirnos está la verdadera felicidad, aprender a conocernos es mejor que batallar constantemente con nosotros mismos.

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