“Dicen que triste cosa es no tener amigos,
Pero más triste es no tener enemigos.
Porque quien enemigos no tenga,
Es señal de que no tiene,
Ni talento que haga sombra,
Ni bienes que se le codicien,
Ni carácter que impresione,
Ni valor temido,
Ni honra de la que se murmure,
Ni ninguna cosa buena que se le envidie”
En
este sencillo poema nuestro José Martí, apóstol de la independencia de Cuba
definió este sentimiento, tan negativo que entre nuestras primeras lecciones
religiosas ya nos lo muestran entre los siete pecados capitales, según la
definición del diccionario:
envidia
nombre femenino
1.
Sentimiento de tristeza o enojo que
experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra
posee.
"cuando lo vio en la tele se moría de
envidia; siente envidia porque tú lo has hecho mejor; aquello, desde la guerra,
se puso muy mal, siempre hay envidias, malos quereres, ya sabe usted"
2.
Deseo de hacer o tener lo que otra persona
tiene.
"¡qué envidia, ya te vas de
vacaciones!"
A lo largo de nuestras vidas no son pocas las ocasiones en que nos sentimos víctimas
de la envidia, en
cambio sí nos detenemos a analizar detenidamente qué es la envidia,
creo sinceramente que el que más sufre
es el envidioso al albergar este sentimiento , debe ser muy frustrante
para quién lo experimenta,
que siempre que alguien demuestre tener habilidades, capacidades,
cosas materiales, amores satisfechos o cómo apuntó Martí cosas buenas, sufrir
por ello y en el peor de los casos luchar contra el objeto de su envidia.
Un claro ejemplo de esto son las redes sociales, un sitio de encuentro donde muchos aprovechamos y dejamos fluir las inquietudes que nos han acompañado a lo largo de la vida, en la red casi todos sacamos nuestra verdadera identidad, nuestros miedos, el talento, si lo tenemos o la carencia de este, nuestras pasiones y las exponemos ante la crítica o halago de amigos y seguidores, algunos con aptitudes para la pintura, la fotografía o capacidades literarias compartimos e intercambiamos creaciones, allí es dónde lo envidiosos, enmascarados casi siempre entre el grupo de "amigos", al verse incapaces de hacer una buena foto, escribir un poema o simplemente mostrar sus habilidades como comunicador en un blog dedicando horas en busca de ese artículo, esa foto o cualquier material para disfrute de sus seguidores, justo allí es donde el envidioso da su estocada final en forma de denuncia, aprovechando el anonimato, la sombra, con un golpe bajo y certero.
Son muchos los casos de perfiles de facebook, blogs y otras publicaciones injustamente denunciadas acusándo a sus creadores de acciones no cometidas, pero después de mucho análisis mi conclusión ha sido satisfactoria, al menos para el creador, porque el fotógrafo puede hacer y publicar muchas más fotos y mientras más haga mejores resultados o el poeta escribir nuevas composiciones, de ese modo perfeccionaran su arte, de esa forma darán a conocer muchas más obras, mientras que a su "verdugo" le quedará una sola alternativa, continuar regodeandose en el sufrimiento por todo aquello que no es capáz de realizar cuando lo sano para su mente y espíritu sería buscar dentro de si aquello que el puede hacer como no lo hará otro.
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