"EL MONO Y EL PEZ
Un día se acercó a un río y, como no sabía nadar, se quedó mirando maravillado sus aguas cristalinas. Vio entonces un pequeño pez que se paseaba en busca de alimento. El mono quedó entonces muy preocupado pensando que el pez tendría frío y podía morir ahogado en aquel río inmenso.
Ni corto ni perezoso, resolvió ayudar al pobre pececito. Arriesgándose, se puso encima de un tronco que flotaba hasta que consiguió agarrar el pez. Sintió entonces que el animalito estaba helado y pensó en el frío que el pobrec--ito habría pasado sin que nadie lo ayudase. Esto lo dejó muy satisfecho por su buena acción. Después de la operación de salvamento, creyó que podía ayudarlo más. Decidió entonces llevarlo para su árbol y calentarlo con su piel.
A la mañana siguiente, al despertar, vio que el pez estaba muerto. Se puso muy triste, pero no se preocupó demasiado, pues sabía que había intentado todo para ayudar a su amigo. Se consoló todavía más cuando concluyó que el pez seguramente había muerto debido a un resfriado que tal vez contrajo durante el tiempo que vivió en el agua, sin ayuda de nadie". Después de leer esta fábula he quedado en estado reflexivo y la única conclusión es una pregunta ¿cómo proceder el para ayudar al prójimo?
En nuestra vida habitual normalmente en las relaciones interpersonales intentamos incidir el la vida ajena para ayudarlos a aliviar sus penas, cuando en realidad lo primero que debemos hacer es ponernos en el lugar de los demás, es imposible ayudar a otros, sin al menos pensar desde su perspectiva e intentar mirar las cosas como ellos lo harían , cuando queramos hacer feliz a alguien lo primero será preguntarle cuales son las cosas que le pueden hacer feliz y lo segundo será analizar si hacerlo feliz no hará a nosotros sentirnos realizados, en caso contario cualquier esfuerzo será improductivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario